Estalactitas, Sandra BetancortSi humedezco mis labios
para pensar en ti
se convierten de pronto
en paisaje acinado
nostalgia estalactita
que lastima el dolor
de evocar el vacío
un indómito anhelo
de que fueras real.
Estalactitas, Sandra Betancort
Dormitan mis versos,

cada una de tus letras que son mías
cada esquina, cada vértice
cada curva y cada círculo
cada recta, cada espacio.
Quiero tocarlo con suave soplido
llenarlo de asombro
de brisa de mar y de sueños,
de aliento que exhalo
entregándome al brío
de tu caminarme a diario.
Quiero delinearlo en manuscrita
en sinuosos movimientos que te toquen,
escribirlo húmedo de tinta
con tres mil pinceles voluptuosos.
Tomaría entonces el conjunto
repasando cada trazo con mis labios,
en un sorbo largo y silencioso
de caligrafía bermeja y agridulce
para finalmente, en un susurro,
con la boca sólo un poco abierta
percibir el manantial de los grafemas
como río de caricias auditivas
y pronunciarte en un eterno mantra.
¿Y si armamos un fuerte para esta guerra?
Deja que sea mi silueta tu sombra en mi cama


Llórame
y párteme en dos
como si no hubiera fuerza capaz de detenerte.
Llórame
inunda mi piel
con tu inesperada tormenta de agridulce oleaje.
Llega hasta el centro de mi tierra
y llórame.
Me gusta cuando lloras
y tu lágrima se abre paso
entre mis piernas.
Tú eres libre en mi cuerpo
porque eso es libertad
ese estar en mi piel en ensenadas
ese acampar en ella sin horario
ese explorar todos mis mundos nuevos
ese extraviarte tan sin tiempo
en mis caminos de lunas y de sombras
ese caminarme a tientas
aún con el sol en pleno cénit
ese ser tan tú cuando me amas
limpia la mirada
silentes las palabras
risas desatadas
y con cada rotación terráquea
pido de nuevo más noches completas
para tu libertad.