los brazos alzados sobre tu cabeza
tu perfil en calma retando al concubio
el rostro sombreado por tantos minutos nocturnos
tu aliento tocándole un vals a la luz que amanece.
Imagino y escucho el compás tan profundo en tu pecho,
el correr de tu sangre avivando los ríos de tu cuerpo
imagino tu piel solitaria sintiendo caricias de tela y de viento
imagino tu cuerpo en reposo como un torno esperando mis manos.
Imagino, y te beso.
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