viernes, 20 de marzo de 2009

Un testigo para este aroma

Te fuiste y volvió el frío
se infiltró entre nuestras sábanas
jactancioso e improbable.

Mi casa hoy huele a ti
ostentan tu presencia
las cortinas abiertas
los libros inconclusos
y la luna de papel maché.

El aroma dulce y acre
se coló hasta el contorno de mi piel
desgastándome a besos
insaboro y sin calor.

Necesito un testigo
para este olor bajo mis sábanas
un testigo para las caricias
que dejaste impregnadas en mi cama
para que nunca se pierda en el olvido
este recuerdo vestido de aroma y de tacto
que me saca del sueño para amarme.

Quiero dormir desnuda aunque no estés.

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