
cual seda trenzada te enredas sinuoso
en mi cuerpo de cielo hecho agua
Caminas a tientas mi piel, tu morada
conoces tus pasos
lees el pensamiento de mis laberintos
lo adivinas con cada caricia que tu boca inventa
siguiendo el camino ya andado sin tregua
como un viento domando a sus olas
cada amanecer
Coleccionas las crestas saladas
adivinas el ritmo del mar en mi vientre
como si pudiera dejarse un camino
marcado en las aguas marinas
como si pudiera entonarse un orgasmo
solfeando las olas
como si tu canto de jauría de viento
fuera el conjuro para las sirenas
que habitan en mi.
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