Traviesa e insinuante Selene nos seduce
y saca de la sombra a tu sonrisa cómplice.
Te surco ensordecida.
Como si en un océano zigzagueante surciera para siempre,
con las hojas del sauce,
mis caricias de sándalo sobre su espuma herrante.
Saboreo tu presencia, tu ausencia, tu cercanía sedosa.
Somos uno trenzados como vibrantes cuerdas,
que gimen mi sonata saciada de ti.
Sorbo sedienta tu substancia
mientras tus dedos, que conocen mis secretos sumergidos,
encienden sacrílegos sonidos de placer.
certera incertidumbre
que cimbra lo sereno y predecible.
Ciégame con los sueños del solsticio en tus ojos,
libérame del sombrío hartazgo de la conformidad.
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