Acaríciame cada mañana, cada noche,
cada madrugada.
Acaríciame cuando quieras poseerme
o cuando sólo quieras expresar tu cariño;
cuando el deseo se apodere de tu carne
o cuando sólo te apetezca sentir el calor de mi piel.
Acaríciame y déjame sentirte a mi medida,
sentirte sobre mí como una sábana de seda.
Siente tú mi piel cubriéndote la espalda,
amoldándose a tu pecho,
a tus piernas, a tu nuca.
Siente mi amor expresado
con cetímetros cúbicos y tibios,
con gemidos apenas perceptibles,
con el placer que da el calor de quien te ama
pegadito al alma,
relajado en el compás de nuestros cuerpos
hablándose en silencio.
Te invito a amarnos con erotismo,
con melodías compuestas
por piernas largas,
dedos curiosos,
labios hambrientos,
miradas que se encuentran...
Te invito a amarnos,
no tan sólo con sexo que arrebata...
aunque también, de vez en vez,
¿por qué no?
con total y genuino desenfreno.
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